jueves, 8 de noviembre de 2007

3 años sin saber

5 meses después poso las manos en el teclado y me atrevo de nuevo, es que me llega a dar vergüenza lo cobarde que puedo ser a veces.

El Domingo debo ir a una misa en tu nombre, tempranito, probablemente venga tu mamá y tu hermana, porque tu papá no aparecerá, ambos sabemos eso, estarán tus compañeros de Arquitectura, tus amigos de Rugby y las chicas que gustaban de ti... y ahi estaré yo, tu todo, la que sufrió, la que llora en las noches, la que rompió tus cosas, la que conserva tu diario de vida (o al menos unas hojas), la que te amó.
Y probablemente aún te siga amando, con ese amor de pendejos que no tenían interés en crecer... y menos mal tu no lo hiciste, este mundo de grandes es una mierda, Pancho se casa, Mauro también, todos se mueren o se agrupan... y no es que esté feliz, realmente lo estoy... pero tu sabes... tu sabías todo, y eso aún no cambia.
Está esa parte de mi que murió contigo, y no creo que reviva nunca.


Pero he aprendido a crear lazos, de verdad, y son fuertes, o al menos eso intento, gracias por enseñarme tanto y por ese cariño infinito.








Te extraño y en Zapallar me arrancaré en la madrugada a caminar, para ver si encuentro lo que tu buscabas.