
Es la primera vez que escribo acá para ti.
Antes te mostraba lo que escribiría para Mike y ahora me encuentro dirigiéndote mis letras.
Desde que no estás, las cosas se han vuelto sumamente inestables y en casos hostiles; tu padre y tu madre se separaron y ella ahora está con Francisco, viviendo ese amor del que hablábamos siempre, del que queríamos tener. Ahora es noticia pública, y tu madre no tiene miedo de las represalias ni del "que dirán". Hablamos casi todos los días en la noche, hemos salido a comer muchas veces y sigue sin aprobar a cualquier hombre que se me acerque, aunque sea por casualidad.
Oscar se suicidó el 24 de Agosto del 2008, en nuestro aniversario de un año, unas semanas después de tu muerte, la parte mas lamentable es que fue en frente mío y tampoco usó un método muy sutil que digamos; saltó desde la ventana de su habitación hacía abajo del edificio. Llegó al suelo vivo y trataba de hablar. Puede lograr entender que me pedía perdón y me hablaba de amor.
En su velorio, días después, puse mi cara lo mas cerca del ataud que pude y le dije despacito "te perdono, yo también te amo".
Claramente su decisión liberadora me acarreó hasta problemas legales. Tu sabes que yo no tengo problema con aclarar las cosas, pero no es agradable en varios sentidos que te traten de homicida.
Carola y yo perdimos contacto, tuvimos una pelea que involucró hasta problemas con mi viejo, ufff, un tema largo y tedioso. Pero siempre pienso en ella, en las estupideces que hacíamos y en el apoyo que me daba. He soñado mucho con ella, que damos vueltas en el auto, que devolvemos el tiempo, me acordé incluso de una noche en que me quebré porque asumí como real la posibilidad de tu muerte y ella fue la única capaz de abrazarme y consolarme cuando pensé que perdería la cordura. Sinceramente me gustaría ayudarla, de lo mas profundo, fue mi amiga y siempre va a estar presente.
En mi vida hubo un cambio asombroso, todo por supuesto, honestamente dependiente de mi porfía, del querer reprimir los sentimientos hasta sentirme lista. No quise vivir tu muerte como corresponde, te guardé en un rincón especial de mi mente y no te dejé dar mas vueltas. Inmediatamente después ocurrió la muerte de Oscar, y supongo que al ser mas visceral que la tuya, me provocó un choque visual importante. Tuve mi duelo, del cual afortunadamente logré salir (siempre me ha parecido una manera de autodestrucción socialmente aceptada) y luego te pude recordar con felicidad.
Lloré de manera egoísta por extrañarte, debo admitirlo, necesité el tono de tu voz, tu barba de tres días, tus caras poco fotogénicas y tus reacciones poco convencionales. Pero ahora me conformo con que hayas sido parte de mi vida y me hayas enseñado tanto, te recuerdo en calma y en privado, sin velorios ni ceremonias, sin hablarle a tu cadáver ni llevarte flores para ponerlas en una lápida con tu nombre, mientras tu cuerpo se convierte en abono a unos pies de distancia mía.
El punto al que quiero llegar, (con muchísima lentitud, algunas cosas no cambian) es que ahora sé que puedo pararme, e incluso llegar a caminar, después de haber plantado la cara en la acera, y tengo la confianza de que podré seguir haciéndolo cuantas veces mas lo necesite.
Y le puse nombre cuando me atreví a ser el apoyo de alguien que lo necesita, lo tomé en mis brazos y le aseguré que todo estaría bien: Fe.
Así que gracias, por el apoyo, y las cosas nuevas.
B.